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Specialisterne Foundation

La Specialisterne Foundation es una fundación sin ánimo de lucro que tiene como objetivo crear empleo para un millón de personas con autismo/neurodivergentes a través del emprendimiento social, de la implicación del mundo empresarial y de un cambio global de mentalidad.

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Los Especialistas: “Estaban equivocados acerca de mi potencial y mi futuro”

May 10, 2024

“En la vida, a veces, nos encontramos con obstáculos que parecen insuperables, con personas que dudan de nosotros y situaciones que ponen a prueba nuestra fortaleza. Quiero explicar una historia que, aunque marcada por la adversidad, culmina con un triunfo personal. Porque las limitaciones que otros nos imponen no definen lo que somos capaces de lograr”.

 

Así empieza mi conversación con Miguel, uno de los consultores de Specialisterne. Miguel quiere compartir un episodio especialmente duro de su vida para dar un mensaje de esperanza. Para denunciar el trato negligente de algunos profesores de instituto. Para que los adolescentes con dificultades en los estudios sepan que pueden pedir ayuda. Y para que las víctimas de bullying se sientan un poco menos solas.

 

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El viaje de Miguel empezó en una escuela adaptada, la Escola Barcanova, donde estudió hasta tercero de la ESO. En ese momento, Miguel decidió dar un paso “audaz”, tal y como él lo define: cambiarse a un instituto público ordinario, para obtener el certificado estándar de la ESO. Miguel estaba contento, motivado; tenía algunas dificultades para estudiar, pero sabía que, con un poco de apoyo, podría aprobar todas las asignaturas. Nunca imaginó que los problemas a los que tendría que enfrentarse vendrían del exterior.

 

Llegar a un nuevo instituto, sin conocer a nadie, lo sumergió en un entorno hostil: “El bullying se convirtió en una constante en mi día a día, hasta el punto de suplicar entre lágrimas a mi madre que me permitiera quedarme en casa y evitar el tormento diario”. El acoso de sus compañeros destrozó su autoestima, empeoró su capacidad de concentración y le privó de lo más importante del mundo cuando tienes quince años: tener un grupo de amigos.

 

Contra todo pronóstico, Miguel logró superar tercero de la ESO. En cuarto, sin embargo, la situación se volvió insostenible. Miguel suspendió todas las asignaturas menos Educación Física. Y su tutora le dijo: “Nunca vas a llegar a nada en la vida”. Como si las materias del curso determinaran todo su valor como persona. Como si tuvieran derecho a hundirlo por no cumplir con las expectativas de los demás. Como si haber sobrevivido al bullying no fuera suficiente para que alguien se sintiera orgulloso de él.

 

Miguel le comentó a su madre, “entre lágrimas y sin poder aguantar más”, lo que había ocurrido con la profesora, y ella tomó cartas en el asunto. A pesar de sus esfuerzos, no consiguió que el instituto tomara medidas contra la tutora, pero los responsables del centro permitieron que Miguel estudiara fuera de la escuela durante el último mes de clases para evitar el acoso de los compañeros.

 

En ese momento, su madre decidió inscribirlo en una academia privada para intentar salvar el curso. Enseguida vieron que había sido buena idea: Miguel recibió una atención individualizada de cada asignatura, y estudiaba de forma intensa de lunes a viernes, ocho horas al día. Al no tener que estar pendiente del bullying, su motivación y su capacidad de concentración mejoraron considerablemente. Finalmente, gracias a su perseverancia y al apoyo que tuvo en todo momento de su madre y sus nuevos profesores, Miguel aprobó todos los exámenes de recuperación.

 

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Ahora, en 2024, Miguel cree que “si hubiera tenido el diagnóstico de autismo en ese momento, habría podido enfrentarme mejor a todos los desafíos que tuve”. Como tantas otras personas, Miguel recibió el diagnóstico en la edad adulta, y no tuvo un acompañamiento adecuado en la etapa escolar. Por último, Miguel añade una valoración final de aquellos años: “Este logro [aprobarlo todo] no solo representó una victoria académica, sino también personal, demostrando a aquellos que dudaban de mí, especialmente a mi tutora, que estaban equivocados acerca de mi potencial y mi futuro”.